El doctor Iñaki Saralegui, impulsor de las charlas en Euskadi, conversa con varios compañeros de Vivir con Voz Propia.

Café y bizcocho para hablar de la muerte

12/03/2017 02:30 |0

Vitoria celebrará su segundo Death Café, un encuentro para reflexionar sobre el final de la vida, el día 23 en la panadería Mamia

En los países anglosajones se ofrecen aperitivos para despedir a los seres queridos en los funerales, pero en España la muerte y la comida siempre han sido universos independientes. Sin embargo, en los últimos meses ciudades como la capital alavesa se han sumado al movimiento Death Café y organizan reuniones para compartir impresiones y dudas sobre la hora final entre desconocidos. «Queríamos sacar este tipo de conversaciones de los hospitales y llevarlas a un ambiente acogedor y cotidiano como el de una cafetería», explica Iñaki Saralegui, facilitador de las sesiones en Vitoria.

El presidente del Comité de Ética Asistencial de la OSI de Álava decidió importar este modelo tras conocer los éxitos que cosecha en el Reino Unido, donde comenzó a popularizarse en 2011. «No somos un equipo de apoyo al duelo ni pretendemos llegar a conclusiones, sino normalizar la muerte y que la gente pueda hablar libremente sobre el tema», añade el médico de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de Santiago. Los ‘cafés de la muerte’ son gratuitos, no tienen ánimo de lucro y utilizan el té y la comida como una herramienta para quitar seriedad a un momento que, en la hora final, deja a un lado las jerarquías y afecta a todos por igual.

«No importa si los asistentes son directivos, fontaneros o panaderos, lo que hace falta es tener inquietudes y ganas de hablar del final de la vida sin tapujos», anima Saralegui. Estas convocatorias basadas en el trabajo del sociólogo suizo Bernard Crettaz, quien hace una década propició cientos de ‘café mortels’ tras la muerte de su primera esposa, Yvonne, ya han llegado a todos los rincones del mundo y se coordinan desde el portal www.deathcafe.com.

Grupos reducidos

La muerte continúa siendo un tema tabú en muchas sociedades y, en ocasiones, la idea de evocar a los difuntos genera un rechazo inicial. Cuando la tendencia llegó a París, varios restaurantes se negaron a acoger las sesiones por temor a las supersticiones. «Al principio los de la panadería Mamia me miraron un poco raro, pero pronto entendieron la iniciativa y nos ofrecieron su local de Pintor Díaz de Olano para una primera experiencia», recuerda Saralegui. El pasado mes de diciembre un grupo de quince personas disfrutó de una hora y media de sinceridad, bizcochos y pastas en la que la conversación fluyó sola. Otras doce se quedaron en lista de espera. «Habíamos preparado tarjetas con preguntas, pero pronto uno mencionó películas como ‘Un monstruo viene a verme’ o ‘El paciente inglés’ y comenzó el debate».

Otro de los asistentes confesó que, cuando era pequeño, soñaba con la muerte y temía reencarnarse en otro compañero de clase. «Más allá de recordar la ausencia de nuestros seres queridos, hablamos de las sensaciones que nos provocaron y de temáticas como el coste de los entierros», indica el doctor satisfecho con la experiencia en la que participaron personas de edades comprendidas entre los 20 y los 50 años. Tres de ellas eran sordomudas y contaron con la ayuda de un intérprete. «Fue una oportunidad única para conocer su punto de vista», explica el miembro de Proyecto Huci y Vivir con Voz Propia. Estas organizaciones trabajan de forma voluntaria para mejorar los cuidados y la atención de quienes padecen enfermedades o han sufrido la pérdida de un ser querido y han impulsado Death Cafés en varios puntos de España. De hecho, la convocatoria del 23 de marzo tendrá lugar de forma simultánea en ciudades como Alicante, Barcelona, Burgos, Gijón, Granada, Madrid, Málaga, Palencia, Palma de Mallorca. Mungia, Teruel, Vitoria o Zarautz, así como en Lima, Santiago de Chile, Posadas (Argentina) o Reno, en Estados Unidos.

Buena acogida

«Queríamos repetir el evento en enero, pero decidimos esperar al 23 de marzo, reunir los carteles de las convocatorias y formar un mural con ellas», revela Saralegui. Aunque el de Vitoria tiene un diseño sobrio y muestra una taza de café vacía junto a unas galletas, estos anuncios suelen estar ilustrados con calaveras y otros motivos relacionados con el más allá.

La muestra coordinada por Proyecto Huci podrá verse en las III Jornadas de Humanización de Cuidados Intensivos que se celebrarán en Granada en junio. Las inscripciones para el Death Café de Vitoria aún están abiertas y pueden completarse a través de mamia@mamiagasteiz.com o en el número de teléfono 945 279 580. «Las meriendas han tenido una muy buena acogida en la capital alavesa y no descartamos aumentar su frecuencia hasta celebrar tres o cuatro al año», avanza.

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