«Fue una pelea de fiestas, no una agresión a un policía»

21/03/2017 01:35 |0

Los tres acusados de atacar a un guardia civil en Murgia niegan que conocieran su oficio y éste dice al juez que le tildaron de «fascista»

En una vista que se alargó más que el Rosario de la Aurora, se superaron las cinco horas, el Juzgado de lo Penal número 1 de Vitoria intentó ayer arrojar algo de luz al incidente vivido en las fiestas patronales de Murgia de 2013. La mañana de aquel 29 de septiembre, segunda jornada de la festividad de San Miguel, tres jóvenes, en compañía de otras personas no identificadas, presuntamente agredieron a un guardia civil destinado en el pueblo. ¿La razón del ataque según la fiscalía y la acusación particular? Su condición laboral. Les podrían caer dos años y nueve meses de prisión a cada uno por un delito de atentado y otro de lesiones. El policía, que hirió a dos de ellos, se enfrenta a una sanción de 1.098 euros.

Las declaraciones de los implicados sólo constataron que, casi tres años y medio después, mantienen versiones totalmente dispares. Mientras el guardia civil insistió en que «diez o doce» personas le acorralaron y pegaron por puro odio, los tres acusados negaron cualquier implicación. Aseguraron «desconocer» su oficio, que únicamente trataron de «mediar» para evitar que se suspendieran las fiestas como ocurrió la noche anterior y que, en el caso de dos de ellos, recibieron «golpes» del agente. «Fue una pelea de fiestas, no una agresión a un policía», remarcaron en sus turnos de palabra.

Con este paisaje, el titular de la sala trató de reconstruir qué ocurrió aquella mañana a eso de las 7.45 horas. Los tres procesados –chicos de 24, 25 y 31 años sin antecedentes– defendieron su labor mediadora en un «tumulto». Uno hasta se refirió a una «actitud provocadora» por parte del policía, del que dijo que «se defendía y atacaba» de un grupo de unas diez personas. Ninguno le insultó y sólo oyeron ofensas del tipo «gilipollas, cabrón, idiota».

Estos testimonios chocaron con los del cuarto encausado. Llevaba «unos seis años destinado en Murgia» y estaba fuera de servicio aquel día. Aseguró que los tres jóvenes «sabían que era guardia civil, éste es un pueblo pequeño y nos conocemos todos». Les identificó como «quienes me golpearon».

«Les vi, les tenía de frente»

Todo empezó, rememoró el agente, cuando departía con otro vecino de la localidad. Se le acercó un joven con dos chicas. «Me dijo en tono acusador que si estaba orgulloso de mi trabajo y que si me gustaba torturar, intenté explicarle qué hago cuando aparecieron los otros», en referencia a los encausados. «Uno me acusó de torturar a su primo. Me vi rodeado por más gente. Estos tres» –en referencia a los procesados– «me golpearon, los tenía de frente y les vi». Uno le tildó de «fascista y torturador», abundó. «Yo me defendí de una agresión».

El joven señalado por incitar la gresca y convocado ayer como testigo, rechazó sin embargo cualquier contacto con el guardia civil, así como conocer su condición. Y eso que, unos minutos antes, otro vecino del pueblo declaró a la sala que sí le vio hablando con el agente. «¿Ese chico conocía que era guardia civil?», le preguntaron. «Claro», enfatizó. Otros cinco testigos, todos de Murgia, desfilaron por la sala. Ninguno recordó nada o permaneció «en un segundo plano».

El juicio se retomará en un par de semanas. En esa jornada, ambas partes –acusación y defensa– plantearán sus alegatos definitivos. A partir de ahí, el juzgado decidirá.

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