«Estas mujeres están poniendo en riesgo su salud y su fertilidad»

09/01/2017 15:46 |0

El ginecólogo José Ramón Serrano explica cómo se administra y qué efectos secundarios provoca el medicamento gástrico que se vendía fraudulentamente por internet como pastillas abortivas

Dos de cada diez mujeres que hayan tomado los medicamentos gástricos con los que traficaba la banda criminal cuyo líder ha sido detenido en Bilbao habrán acabado o acabarán en el hospital. Las otras ocho habrán conseguido abortar sin complicaciones médicas, pero habrán corrido riesgos. La advertencia y los porcentajes los aporta José Ramón Serrano, jefe del servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Alto Deba, que advierte sobre el peligro de tomar estas pastillas sin control médico y para un uso que no es ese.

Porque no son abortivas como tal. «El único componente administrado para la interrupción voluntaria del embarazo (permitido por problemas fetales o por decisión de la madre antes de la semana 14 de gestación) es la Mifepristona, que se comercializa en comprimidos bajo el nombre de Mifegyne y se administra por vía oral», explica el especialista. Y esas no eran las pastillas que se vendían.

Eso sí, «a las cuarenta y ocho horas de administrase, y para completar el tratamiento abortivo, los ginecólogos recetan también Cytotec, el nombre comercial del misoprostol». Que es el medicamento con el que traficaba la banda desarticulada, según indica el doctor Serrano.

Se trata de unas pastillas indicadas para problemas gástricos, «como reflujo, úlceras, hiperacidez o gastritis», entre cuyos efectos secundarios está el alto riesgo de aborto, «ya que este medicamento contrae el útero». «Estas pastillas están seriamente contraindicadas en el caso de mujeres embarazadas ya que la posibilidad de aborto es grande».

«De dos a cuatro comprimidos»

De hecho, explica el especialista, que también es presidente de le Sociedad Española de Contracepción, los médicos utilizan estas pastillas no solo como complemento para la interrupción voluntaria del embarazo, también en abortos diferidos, es decir, cuando el embarazo se interrumpe de manera espontánea. «Uno de cada cien embarazos acaba en aborto natural. En este caso se puede hacer un raspado o administrar misoprostol para eliminar los restos». Estas píldoras se pueden tomar por vía oral, aunque se recomienda la vía vaginal y se necesitan «entre dos y cuatro comprimidos». A veces incluso, más. «La mitad de las veces estas tres o cuatro pastillas no son suficientes y hay que administrar una segunda dosis de otro tanto». Si es el caso, la mujer que las haya comprado ilegalmente en la red habría desembolsado hasta 160 euros.

Las pastillas se administran por vía vaginal y si no hay complicaciones provocan un sangrado abundante que dura «entre dos y ocho horas»

Si hacen el efecto se tiene de repente una regla muy abundante que dura «entre dos y ocho horas». A partir de ese momento el sangrado debe cesar. Si no, es que algo ha ido mal, como les ha ocurrido a algunas de las mujeres, «probablemente entre el 10% y el 20%», que compraron este medicamento por internet y se lo administraron con los consejos que les daba el líder de la banda, que les hacía las indicaciones por teléfono o por WhatsApp. «Estas pastillas, tomadas sin supervisión médica como es el caso, tienen dos problemas. El primero que la mujer no pare de sangrar durante días. Y el segundo que no se eliminen todos los restos intrauterinos y provoque una infección que causa mucho dolor y complicaciones graves que afectan seriamente a la salud de la mujer».

La Policía calcula que al menos cien personas han comprado online estas pastillas, así que entre 10 y 20 habrían tenido complicaciones posteriores. El medicamento cuesta 10,40 euros en la farmacia y los dirigentes de la banda que traficaban con ellas las vendían a un precio de entre 15 y 20 euros por comprimido. «Es un negocio tremendo y muy peligroso para las mujeres, ya que puede verse comprometida su fertilidad».

La causa de que se vendieran por internet pese al sobreprecio es que necesita receta médica. «Normalmente se trata de mujeres que no tienen acceso al sistema nacional de salud porque la que quiere abortar, siempre que sea antes de las catorce semanas, lo tiene fácil. Solo tiene que acudir al médico».

La píldora del día después

El medicamento gástrico con el que la banda criminal traficaba no tiene nada que ver con la llamada píldora día después. Y el doctor Serrano aprovecha para explicar que esta píldora «tampoco es abortiva». «Lo que hace es retrasar la ovulación. Por eso es importante tomársela en las primeras veinticuatro horas si han fallado los métidos anticonceotivos». Eso sí, una vez que ya hay embarazo, «esta pastilla no lo interrumpe».

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