El rosco de 'Pasapalabra' llega a Bilbao

12/01/2017 15:44 |0

Centenares de aspirantes prueban suerte en el casting que el programa de televisión celebró ayer en el Fnac en busca de futuros concursantes

Mientras media docena de personas intentaban mantener los nervios a raya en la cola, una mujer asomaba la cabeza entre los aspirantes preguntándose dónde estaba Christian Galvez. El casting del famoso programa de televisión ‘Pasapalabra’ llegaba ayer a Bilbao con un constante goteo de gente desde las 10:30 de la mañana hasta casi las ocho de la tarde. «Desde el sofá es muy fácil, pero luego…», se lamentaba una de las aspirantes mientras la coordinadora del casting explicaba a la señora que el guapo presentador no estaría presente en las pruebas. Los que no faltaron a la cita fueron los famosos 'roscos' del formato, un característico abecedario circular que esconde las veinticinco palabras que el concursante debe averiguar por su definición. Los aspirantes se enfrentaron a dos fases, una prueba escrita de diez minutos que consistió en completar dos roscos, y después, una prueba oral por parejas a la que accedieron los afortunados con más aciertos.

«Mi familia siempre me dice que debería presentarme al programa porque averiguo muchas de las respuestas en casa. Hoy es mi oportunidad», explicaba una de las aspirantes poco antes de acceder a la prueba oral, la más complicada. «En el test escrito están más tranquilos, pueden contestar en el orden que quieran y tomarse su tiempo, sin embargo en el programa esa no es la realidad, han de tener una gran agilidad mental para responder en segundos», explica Anabel Verdin, coordinadora del casting, quien se encarga habitualmente de corregir los exámenes escritos y leer en voz alta las definiciones en la prueba final. Ayer unas 400 personas se presentaron al casting, cerca de 150 'roscos' ante la cámara, en una jornada maratoniana de casi diez horas. Sin embargo, la mayor parte de los aspirantes decidieron acercarse al casting a última hora, «me animé ayer mismo viendo la tele, nadie de mi familia sabe que estoy aqui, igual se enteran por la tele», bromea Javier. Otra de las aspirantes prefiere no tener que dar explicaciones en casa «por si hago el casting muy mal», aclara. Hay quienes, sencillamente, «pasaban por aquí», como argumenta otro de los recién examinados.

Dentro de la sala del casting las palabras y sus definiciones se enuncian a ritmo de vértigo. «Con la 'hache'. Revolver o menear cosas dentro de algo», pregunta una de las coordinadoras. «¿Hurgar?» responde tímidamente Javier, aunque su compañera tiene menos suerte en su ronda, «Pasapalabra», se ve obligada a mascullar. El rosco del casting sigue las normas del programa de televisión, el turno de cada concursante acaba cuando falla alguna definición o 'pasapalabra'. «En esta prueba los nervios juegan malas pasadas, la última vez que vinimos a Bilbao una chica se pasó toda la prueba del rosco llorando, esta vez ha prometido venir más tranquila», recuerda Anabel.

Cuanda acaba la última prueba los aspirantes recogen sus cosas y se marchan. «Si sois elegidos la siguiente llamada será para deciros que vengáis al plató del programa», advierte Anabel antes de dar paso al siguiente grupo de candidatos.

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