Un hombre pasea junto a La Granja, cerrado el miércoles.

Un empresario de Pamplona se hace con el edificio de La Granja para arrendarlo

11/02/2017 15:10 |0

El dueño de la inversora inmobiliaria Fitbox no ha concretado el futuro del local de la plaza Circular, por el que ha pagado más de 7,5 millones

La familia Aseguinolaza- Garmendia, que explotó desde 1984 hasta el pasado miércoles el histórico café La Granja, entregará el próximo lunes a la mañana las llaves del local al nuevo dueño del inmueble. El Grupo Iruña se desvinculará así de forma definitiva de un icono cuyo inesperado cierre ha sumido a Bilbao en un estado de perplejidad. Los hosteleros se reunirán en la capital vizcaína con José Miguel Guzmán Gómez de Segura, un empresario de Pamplona que ha pagado más de 7,5 millones de euros por el edificio del número 3 de la plaza Circular.

EN CIFRAS

1926

El café La Granja cerró sus puertas el pasado miércoles tras permanecer activo 90 años, 6 meses y 8 días.

2009

Marino Montero, que ejerció treinta años de relaciones públicas para el Grupo Iruña, recordó ayer la «irónica» situación vivida hace ocho años en La Granja. El café fue escenario de un anuncio de Orange, donde los clientes de un bar ficticio llevaban a cabo una movilización para salvar el establecimiento de una amenaza de cierre.

2012

Helvetia Seguros, los antiguos dueños del edificio, sacaron el local a la venta hace cuatro años.

El cierre de esta transacción pone fin a una ambiciosa operación que se ha prolongado a lo largo de los últimos años y que ha implicado a algunos de los promotores inmobiliarios más importantes del País Vasco. Distintos fondos de inversión mostraron interés en la adquisición de este inmueble de 2.500 metros, distribuidos en siete plantas más sótano.

Varias empresas de moda, como Inditex y el Grupo Cortefiel, además de distintas multinacionales de comida rápida, trasladaron también diferentes ofertas por este legendario café, que abrió sus puertas el 31 de julio de 1926; en algunos casos con la idea de hacerse con la totalidad del inmueble, levantado a finales del siglo XIX con estructura de madera; y en otros con la intención de arrendar únicamente los bajos, con entrada por la plaza Circular y la calle Ledesma.

Al final, ha sido la inversora inmobiliaria Fitbox, propiedad del empresario navarro, la que se ha llevado el gato al agua. Fue la oferta que más convenció a los antiguos dueños del edificio, la compañía de seguros Helvetia. Curiosamente, Guzmán Gómez de Segura y la aseguradora han cerrado en Bilbao una operación muy similar a la llevada a cabo en mayo de 2016 en la capital navarra. Entonces, Helvetia vendió al mismo promotor el emblemático edificio de la Vasco-Navarra, emplazado en la céntrica avenida de San Ignacio, por cerca de 15 millones, aunque otras fuentes elevaron el montante hasta los 18.

Operaciones similares

Una mirada nostálgica

A la pena mostrada por miles de ciudadanos por el sorprendente cierre del café, hay que añadir la de la familia Aseguinolaza-Garmendia. El Grupo Iruña mostró su deseo de seguir con la actividad, pero se encontró en todo momento con la negativa de Helvetia. «Igual quien venga ahora lo abre con otro enfoque. No tiene por qué desaparecer», aseguraron ayer los hosteleros.

Marino Montero, que ejerció treinta años de relaciones públicas para el Grupo Iruña, recordó ayer la «irónica» situación vivida hace ocho años en La Granja. El café fue escenario de un anuncio de Orange, donde los clientes de un bar ficticio llevaban a cabo una movilización para salvar el establecimiento de una amenaza de cierre.

Aquella operación guarda bastante parecido con la realizada en la capital vizcaína, no sólo por contar con los mismos protagonistas, sino porque en ambos casos se trata de locales emblemáticos y que se encontraban a la venta desde hace varios años. Si el de Pamplona, de algo más de 7.000 metros cuadrados, estuvo en el mercado ocho años hasta cambiar de manos, el de La Granja salió en 2012. Varias operaciones estuvieron a punto de concretarse, pero se vinieron abajo en el último momento.

Con la venta formalizada de forma oficial esta misma semana, ahora sólo queda por dilucidar el futuro de un inmueble para el que su nuevo dueño no tiene de momento ningún plan. Está abierto a todo tipo de propuestas, aunque, al igual que ha sucedido con el de Pamplona, tratará de arrendarlo y darle un uso comercial y residencial, posibilidades contempladas en el PGOU de Bilbao. Precisamente, ayer mismo Zara confirmó su intención de ocupar los bajos del local de la avenida San Ignacio de Pamplona.

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