Amparo Pereda, Gerardo Martín Bezunartea, Nicolás Rodríguez, Asier Abaunza y Óscar Fernández Monroy.

La memoria histórica

15/02/2017 23:51 |0

Ibon Areso, que fuera alcalde de la villa, ofreció en la Sociedad El Sitio la conferencia 'La transformación estratégica de Bilbao'

Bilbao, en las tres últimas décadas, ha pasado de ser una ciudad industrial -según el escritor norteamericano Ernest Hemingway era una población «minera, rica y fea»- a ser una urbe amable, volcada en el sector servicios. Ibon Areso, que fuera alcalde de la villa entre marzo de 2014 y junio de 2015 -fue concejal del Ayuntamiento bilbaíno desde 1991-, ofreció una charla en el hotel Indautxu, donde la Sociedad El Sitio celebra habitualmente sus actividades, que llevaba como título ‘La transformación estratégica de Bilbao’. Uno de los temas que mejor conoce, no en vano ha dedicado la mayor parte de su vida pública a pensar en cómo conseguir que la villa de Don Diego resurgiera de sus cenizas.

Patxi Lázaro, secretario general de El Sitio, y Ángel Rodrigo, que fuera concejal del Ayuntamiento bilbaíno, fueron los encargados de presentar al conferenciante. Areso, memoria de la historia más reciente de la ciudad, tomó la palabra para explicar de una manera clara y sencilla por qué Bilbao ha tenido que cambiar su paisaje urbanístico y su ‘modus vivendi’ en los últimos años. «A finales de los 70 -dijo-, la crisis industrial era muy profunda, con índices de desempleo que alcanzaban el 25% de la población. Tuvimos que reaccionar ante los problemas. Nuestra preocupación era el desempleo. Primero comer y luego filosofar».

El exalcalde continuó explicando que en aquellos años se pretendía hacer una ciudad agradable, con paseos y acceso a la cultura, y con un mayor nivel de renta. «Hoy -señaló- las mejores ciudades son aquellas cuya gente tiene una mejor preparación. El mundo que viene es el mundo del saber. El acceso a la cultura es un elemento que proyecta a la ciudad al exterior. Tener una buena oferta cultural ayuda a atraer inversiones». En los años noventa se construyeron el Guggenheim y el Metro, se mejoró el aeropuerto, se trasladó el superpuerto fuera de la ciudad y las aguas de la ría se convirtieron en navegables.

En primera fila, siguiendo atentamente la charla, se encontraban Asier Abaunza y Óscar Fernández Monroy, concejales de la villa; Ignacio Erice, subdelegado del Gobierno; Carlos Terol, general del Ejército; Giorgio Baravalle, cónsul de Italia; Carmen Uriarte, cónsul de Turquía; Mari Feli Ruiz de Gordejuela y Ramón Talasac. También asistieron al acto María José Bilbao, cónsul de Islandia; Gabriel Rodrigo, Adrián Castro, Txus Sanz, la poeta Carmen Martínez, Marbella García, Mertxe Quintana, Fernando Laso, Julio Álvarez, Mari Ángeles Ruiz, Mari Paz Arrate, Mari Ángeles Guridi, Josefina Fernández de Prado, José Calonge, Fernando Muñoz, Iñaki Bejarano, José Ignacio San Martín, Rafael Goldaracena, Amparo Pereda, Gerardo Martín Bezunartea, José Antonio Prado y Mari Carmen Tomé.

Asimismo acudieron Iciar Barañano, José Luis de la Peña, José Manuel Rey-Baltar, Beatriz Barahona, José Ramón González, Antonio Moncalvillo, Marisol García Abadía, Carmen Lecumberri, Raquel Moreno Goikoetxea, Petra Jesús Blanco y Marian Zugaza.

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