El plan de Fomento que puso en pie de guerra a Ortuella y Trapagaran

16/03/2017 15:18 |0

El Ministerio defendía sacar los trenes del Puerto de Bilbao por el túnel del Serantes y que cruzasen por los cascos urbanos de la Zona Minera hasta que las obras de la Variante Sur estuvieran finalizadas

El acuerdo firmado ayer entre los Gobiernos central y vasco para «desatascar» el proyecto de la Variante Sur Ferroviaria pone fin a seis años de incertidumbre para los vecinos de la Zona Minera que temían que los convoyes con mercancías procedentes del Puerto de Bilbao cruzasen los cascos urbanos de los distintos municipios de camino a otros puntos de la meseta.

El Ministerio de Fomento defendía este solución «provisional» en el que los trenes de pasajeros y mercancías compartirían las vías para poder utilizar las infraestructuras del túnel del Serantes que llevaban seis años finalizadas. Pero los habitantes de los municipios afectados se pusieron en pie de guerra, ya que no estaban dispuestos a soportar los ruidos y el resto de incomodidades que supondría un drástico aumento del tráfico ferroviario en Ortuella y Trapagaran.

Todo para poder aprovechar el túnel de Serantes, un corredor de cuatro kilómetros soterrados a golpe de explosivo entre 2005 y 2010 y que costó la nada despreciable cantidad de 50 millones de euros. Los alcaldes de ambas localidades mineras, ambos del PNV, salieron en defensa de sus vecinos para impedir que la red de Cercanías, que enlaza con Barakaldo (línea C2), fuera compartida por los trenes de mercancías del Puerto procedentes de la Variante Sur Ferroviaria.

Costoso plan

El proyecto original para canalizar los graneles y los contenedores que llegan y salen desde los muelles de Santurtzi pasaba por construir la Variante Sur Ferroviaria, un trazado de 18 kilómetros que permitiría sortear el centro de los dos pueblos y alcanzar Basauri a través de una red de galerías y viaductos. Esta solución posibilitaría, además, liberar un importante espacio urbano en Santurtzi y evitar el tránsito de los trenes por Portugalete, Sestao y Barakaldo. Sin embargo, este costoso plan –se habló de 650 millones de euros de presupuesto– se paralizó con la crisis.

La vía «transitoria» de Ortuella y Trapagaran, con la condición de aplicarse «medidas correctoras» como la instalación de pantallas acústicas para evitar molestias añadidas a la ciudadanía. También se hablaba de que los trenes de mercancías pasasen a determinadas horas, lo que suponía liberar a los municipios de la Zona Minera de un trasiego incesante pero la presión vecinal la hizo inviable.

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