Andamios instalados para reparar las viviendas afectadas.

«Desconocemos si tendremos que salir de casa con las obras»

Ondaroa 07/01/2017 00:14 |0

La desinformación en el inicio de la reparación de las grietas que el muelle de Ondarroa causó en 2007 en el casco viejo genera malestar entre los afectados

«Han empezado a colocar los andamios y ya ha comenzado la guerra», advierten vecinos y comerciantes del casco viejo de Ondarroa que llevan diez años a la espera de que el Gobierno vasco repare sus casas. «Nos dijeron que iban a esperar a que pasásemos las Navidades para que la incidencia fuera menor y justo en plena campaña de Reyes prácticamente impiden el paso de peatones y taponan varios escaparates, sin esperar al lunes», denunciaron. «Y lo peor no es eso, sino que a la hora de solicitar la ayuda de las administraciones, tanto del Ayuntamiento como del Ejecutivo autónomo, nadie sabe nada, no nos hacen el más mínimo caso», lamentaron.

Los residentes de los inmubles 13, 15, 17 y 19 de Nasa Kalea, así como del 1 y 7 de Kaleandi y el 2 y 4 de Kanttoipe desconocen las actuaciones fijadas para cubrir las grietas que les han tenido en vilo desde la reforma del muelle adosado a la ría Artibai ejecutada bajo la Dirección de Puertos en 2007. «Sabemos que van a entrar en nuestras casas pero desconocemos si vamos a tener que salir de ellas, si está contemplada nuestro realojo o no», indicaron.

«Tienen que arreglar cocinas y cuartos de baño, ¿cómo vamos a seguir dentro?, tal y como está ahora Ondarroa, ¿a dónde vamos a tener que ir?», se cuestionan. «Nadie sabe nada, ni siquiera los operarios que han venido aquí un par de días saben cómo van las reformas», criticaron con indignación. «No hay derecho, que tengamos que andar detrás de ellos para enterarnos de algo, cuando somos nosotros los afectados», insistieron. «Es verdad que por fin empiezan, pero somos muy escépticos. Está visto que no podemos bajar la guardia», añadieron, al tiempo que criticaron que «ni siquiera se han dignado a convocarnos a una reunión».

La puesta a punto del interior de las viviendas y las fachadas del casco viejo de Ondarroa exigirá al Gobierno vasco un desembolso cercano a los 543.000 euros una vez que ya se ha formalizado el contrato con las empresas que se encargarán de acometer las obras. La intervención se realizará en dos lotes diferentes. La mayor partida, 332.5500 euros, servirá para reparar el interior de los inmuebles. Ambas actuaciones correrán a cargo de Bycam, que tendrá un plazo de ejecución de cuatro meses. El exterior de los bloques, por su parte, necesitará una inyección de 174.423 euros, cantidad que servirá a la empresa Zamakia para rematar el proyecto en dos meses.

Desprendimientos

Previamente, se han realizado sondeos para analizar y comprobar el estado que presenta cada domicilio, así como las zonas comunes. Ante la dificultad de acceso de algunas zonas, los responsables del plan han procedido a verificar la resistencia de las estructuras mediante catas. De esta manera, tratan de comprobar si resulta necesario consolidar otros puntos diferentes a los previstos en el proyecto aprobado por el Ejecutivo autónomo y que también ha recibido el visto bueno del Consistorio.

A las medidas de seguridad exteriores, se sumarán en los próximos días andamiajes y plataformas elevadoras para proceder al picado y posterior cosido de las grietas existentes en la mampostería, así como en los recovecos y en los patios. El arreglo de las fachadas comprenderá el saneo de las zonas afectadas, la reparación de grietas y fisuras, además de la reposición de los acabados. En el interior de las viviendas, por su parte, se repondrán suelos, se acometerán trabajos de albaliñería, carpintería y fontanería, así como revestimientos y falsos techos.

«Hemos esperado tanto tiempo que hasta que ya hayan terminado y nos dejen las casas en condiciones, no vamos a parar», recalcaron. Los incesantes crujidos de los pisos, la inclinación cada vez más evidente de los edificios, la rotura de tuberías, los desprendimientos y movimientos de los inmuebles, verificados por técnicos, llenaron de angustia a los residentes hasta que en 2011 se procedió a apuntalar la estructura para evitar cualquier riesgo de derrumbe.

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