James Harden

Houston tira cohetes

línea de pase 11/01/2017 18:16 |0

El enorme talento ofensivo de Harden y el uso del triple como arma de destrucción masiva aúpan a unos Rockets desatados

Desde que la franquicia contrató a Mike D’Antoni como entrenador ya se presuponía que Houston iba a rendir tributo a su apellido. Rockets significa cohetes y, efectivamente, el equipo texano se ha convertido en una lanzadera espacial de misiles tierra-aire. Tira casi tantos triples (40 por partido) que dobles (47) y saca muchos cuerpos de ventaja en su afán por las distancias largas a los mismísimos Warriors, maestros a la hora de desguazar duelos desde la lejanía. El 37% de acierto más allá del arco representa la sexta mejor marca en disparos de tres puntos y esa precisión telescópica transforma al conjunto del comandante James Harden en una máquina inclemente de ganar. Ningún otro conjunto luce un expediente tan cegador como el suyo desde diciembre. Acumula nueve triunfos consecutivos, firma un balance de 31-9 y marcha tercero de la NBA entera, sólo por detrás de Golden State y de San Antonio, que ya siente el aliento del vecino en el cogote. De hecho, los Rockets ocupan la plaza presuntamente reservada en su conferencia a los Clippers.

Cincelada para la posteridad quedó la frase del astronauta en su comunicación con la base. “Houston, tenemos un problema”. Y tal podría entenderse así con un técnico que fracasó estrepitosamente en los Lakers y Nueva York con ese baloncesto de correr y tirar que le deparó cierta gloria en Phoenix, un apasionado del ataque que profesa un desprecio profundo por la defensa. Y resulta que no, que donde ese estado gaseoso preveía fragilidad hay fortaleza. El baloncesto fiado al acierto desde lontananza acostumbra a ser volátil, un ejercicio de fuegos artificiales hermoso y hueco que sólo deja olor a pólvora en el aire. Y, sin embargo, el cuadro texano muestra solidez al mando de su barbudo base, quien se postula de forma inequívoca como MVP. Claro que cualquier contratiempo que afectara a Harden desinflaría el globo aerostático de Houston pero, mientras el líder se mantenga sano, las opciones colectivas crecen.

Al comienzo de su racha triunfal, los Rockets generaban la simpatía propia de los equipos medios que se rebelan. Se adivinaba en ellos a un meritorio grupo de la fase regular con escaso recorrido por la selva de los ‘play off’. Pero después de media Liga cuesta no vislumbrarlos, al menos, en las semifinales del Oeste. La teoría dice ‘no’, pero la terca realidad se empeña en lo contrario. Junto a Golden State, el bloque que maneja ‘la barba’ parece el más capacitado a la hora de resolver compromisos en dos minutos. Esta madrugada viene de apoyarse en un 10-0 inicial para zanjar la visita de Charlotte con el undécimo triple-doble (puntos, rebotes y asistencias) de Harden, un hombre al que sólo cabe maniatar encerrándolo en una celda de castigo.

Al entrenador italo-americano le confeccionó la gerencia texana una plantilla ‘ad hoc’, diseñada para su modo liviano de entender el baloncesto. Le ficharon a Eric Gordon, el que más triples lanza del campeonato –sí, por encima de Stephen Curry– y a Ryan Anderson, prototipo de ‘cuatro’ tirador con alergia al olor de la pintura. Y, por su cuenta, D’Antoni ha desplegado el abanico de Trevor Ariza. Aquel especialista defensivo es ahora, además, un abatidor de tres puntos. Pero nada en el éxito provisional de los Rockets se entendería sin la viga maestra de su escolta reconvertido para bien en base que esta temporada ha sellado un encuentro de 53 puntos, 16 rebotes y 17 asistencias.

‘La barba’ es un tipo sobradísimo que usa su cuerpo como nadie en esas penetraciones ‘modo slalom’ donde se embolsa la pelota y la deja contra el tablero para obtener canastas y libres adicionales. Un artista del pase a zurdas tras bote cruzando el balón al otro lado, el monarca absoluto del pasito atrás para colar triples letales y el de la asistencia por la espalda para el lanzamiento lejano de Anderson. El mismo, eso sí, a quien contener las acometidas rivales le parece vulgar. Atrás pulula, ‘vigila’ con el mando a distancia y se hunde en la zona, motivo por el que captura tantos rebotes. Para vigilar el latifundio ya cuenta con Patrick Beverly, un exterior que se sacrifica por él y sus compañeros. Harden ha encontrado en D’Antoni la horma de su zapato. El técnico le pide que resuelva con su talento inabordable mientras le permite holgazanear en defensa. Por algo es la vanguardia de una lanzadera espacial.

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