Josean Vadillo y David Lobato celebran el premio Gordo el pasado 22 de diciembre.

«Con la tirada corta que tenemos no es normal lo que hemos repartido»

Abadiño 04/01/2017 23:42 |0

La administración de lotería Hiru de Abadiño ha repartido 25 millones de euros en los últimos dos años, unas cifras que han aumentado sus ventas

Aunque las probabilidades son siempre las mismas cuando el bombo empieza a girar, nadie hubiera imaginado que después de repartir cinco millones de euros el año pasado –tres en el sorteo de El Niño y casi dos en la lotería de Navidad–, la suerte podía volver a sonreír al municipio de Abadiño. Y menos aún que la fortuna pudiera multiplicarse. Sin embargo, el pasado 22 de diciembre el nombre de esta localidad, de 7. 500 habitantes, resonó en todo el Estado. No era para menos. El Gordo había dejado en el pueblo veinte millones de euros. Eso sí, muy repartidos. Fue fruto de la misma casualidad que el azar, ya que la administración de lotería Hiru ubicada en el barrio de Traña-Matiena intercambia números desde hace tres años con el establecimiento de Madrid que llevaba la serie del 66513, dígitos cantados por los niños de San Ildefonso con el mayor premio.

Las cuentas no engañan: 25 millones en cuatro años, tiempo que llevan Josean Vadillo, Marta Baraja y David Lobato al frente de la administración. «Con la tirada de números que tenemos, más bien tirando a corta, no es normal. Es una chufla increíble», asegura Lobato, quien reconoce que aún no es consciente de lo que ha pasado. «Cuando pase todo, nos daremos cuenta. Cómo llegó el Gordo a Abadiño es una carambola que quizá aparezca en los anales de la historia», bromea.

No han tenido tiempo de asimilar lo sucedido porque desde el sorteo de Navidad no han parado de trabajar. Pero sí ha cumplido su promesa de teñirse el pelo de azul. «No ha quedado bien, pero me lo volvería a tintar y de rosa», lanza como desafío.

El número enviado a Madrid

Aún falta un día y no tienen datos definitivos, pero las ventas han aumentado considerablemente. «No se nos van a terminar, pero para la semana pasada ya habíamos vendido lo del año pasado. Ha venido gente a comprar décimos que no habíamos visto nunca, incluso personas que se han acercado solo a conocernos». Menos mal que en las anteriores navidades sucedió algo similar después de dar el segundo premio el 22 de diciembre, por lo que pidieron más números de lo habitual. «Si no a estas alturas ya no tendríamos cupones que vender, que es lo que les ha pasado a los de Madrid».

Ya no les quedan ni los acabados en trece, ni en cinco ni otros guarismos fetiches, pero a lo largo de estas dos semanas acumulan multitud de anécdotas. «Ha venido a saludarnos una clienta a la que le ofrecí el 66513 y lo rechazó. Un amigo de Altamira que suele pasarse a comprar algún boleto se ha acercado a por ¡diecisiete!. Me contó que los vecinos de su barrio se enteraron de dónde pillaba lotería y le encargaron que les comprara unos décimos».

Muchas personas desean el boleto que han traído otra vez de la capital, aunque también hay quien cree que la suerte invertirá su lógica y pregunta por el décimo que el establecimiento de Abadiño ha enviado a Madrid.

A pesar de la racha que llevan, no descartan repetir, al fin y al cabo, todos los números vuelven a entrar en el bombo. «Como demos algo en el Sorteo del Niño, llamaré al alcalde para decirle que ya deje por aquí algunos folletos de información turística del pueblo», se ríe Lobato, a quien también le tocó el Gordo, ya que él y sus socios se quedaron uno de los boletos agraciados.

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