Los frescos se encuandran en los llamados productos 'volátiles', cuyo precio presenta notables oscilaciones.

El lujo de unas patatas fritas ya no es el aceite, son las patatas

16/02/2017 07:50 |0

Recuperados de la sequía del año anterior, el aceite de oliva se ha abaratado. Esta vez el problema han sido las heladas, que han disparado las verduras. ¿Sabes cuáles son los productos de la cesta de la compra que más han subido y bajado de precio en el último año?

Si es de esos que ya está planificando las vacaciones de verano no se está pasando de previsor. Es un buen ahorrador. Vuelos al Caribe, circuitos por España, hotelazos con estrellas y pensiones modestas... cotizan a la baja y cuestan hasta un 12% menos que hace un año. Concretamente un 11,9% más económicos están los paquetes turísticos nacionales, uno de los productos que más se ha abaratado en los últimos meses. El dato está recogido en el informe sobre el IPC que acaba de publicar el Instituto Nacional de Estadística. Arroja una inusual variación anual del 3%, que viene a confirmar el arreón inflacionista que ya se produjo el mes anterior. Este porcentaje es resultado de la comparación del precio de 479 artículos y servicios, desde la factura de la electricidad hasta el kilo de los calabacines.

Los que más suben y bajan

Los productos que más suben:Combustibles líquidos (26,2%), legumbres y hortalizas frescas (17,9%), patatas (7,3%), seguro de salud (4,6%), seguro de coche (3,5%).

Los productos que más bajan:otros artículos de vestir (-22,7%), paquetes turísticos nacionales (-11.9%), hoteles, hostales, pensiones (-7,1), artículos de viaje (-5,6), ropa de cama (-5,5%).

Por cierto que por ahí vienen los mayores incrementos: la electricidad es hoy un 26,2% más cara que en enero de 2016 y las legumbres y hortalizas frescas se han encarecido un 17,9%. Sorprenden los números, pero no tanto que encabecen la lista de los productos que más han subido. «Los combustibles y los alimentos frescos son muy volátiles porque se ven afectados por cuestiones externas, como el tiempo. Las heladas de enero han arruinado muchas cosechas, de ahí el incremento del precio de las verduras. Y con la electricidad pasa igual, es un mercado complicado sujeto a oferta, demanda y producción. Y con la eólica sucede que si no hay viento los 'molinos' no se mueven, pero tampoco si hay un temporal huracanado, y si encima la demanda crece porque en Francia han parado no sé cuántas nucleares pues lógicamente la factura de la luz se encarece porque la producción se ha visto constreñida por factores meteorológicos y a la vez la demanda ha subido, ya que ha hecho mucho frío».

La explicación la da Joseba Barandiarán, del Colegio Vasco de Economistas. La variación en el precio de estos artículos no le sorprende mucho (las patatas han subido también un 7,3%). Pero sí un poco la de los seguros. De casa, de coche, de salud... son entre un 3% y un 5% más caros que hace doce meses. «Probablemente en años anteriores sería un producto que se había abaratado y ahora se está recuperando. En todo caso una variación anual en torno al 4% no es abrumadora».

Ni el 3% del IPC general. «Lo que hay que mirar con atención es el IPC subyacente, es decir, la variación en el precio de los bienes y servicios más estables. Esto es, el IPC de todos menos los frescos y los combustibles, que son los más volátiles». Comprobamos el dato: inflación subyacente del 1,1%. Y Joseba Barandiarán se queda tranquilo. «Si el IPC subyacente fuera de un 5% habría que alarmarse, pero con un 1,1% no, es una buena señal».

La referencia europea, el 2%

En todo caso, el 3% del IPC general no es sostenible en el tiempo, advierte el especialista, que apunta a que se trata de una circunstancia «transitoria». «El Banco Central Europeo tiene como referencia un 2%, así que si ese 3% se mantuviera muchos meses sería peligroso porque eso nos haría menos competitivos, ya que significa que aquí los precios están subiendo por encima de la media de los países de nuestro entorno». Recurre a un ejemplo sencillo: «Si España produce un aceite de oliva que se encarece un 5% sin ninguna mejora en la calidad y el que producen en Italia se encarece solo un 2%, cuando vayamos a venderlo a Alemania los alemanes no nos van a comprar nuestro aceite, se lo van a comprar a los italianos».

Ya no hay brandy... pero sí cafe, en monodosis

El cálculo de cuánto se ha encarecido la vida es resultado cuánto lo han hecho los 479 artículos a estudio. El listado del INE acaba de ser actualizado, para ajustarse lo más posible a la cesta de la compra actual. Por eso cada año entran y salen algunos productos y esta vez se han eliminado, por poco frecuentes ya, el brandy, la videocámara y el DVD grabable, entre otros. En el otro extremo, se han incorporado los juegos de azar o el café monodosis. El resultado final, una completa cesta de la compra que incluye desde el precio del azúcar (por cierto, ha bajado un 2,8%), al del tabaco (un 1,3% más), el alquiler de pisos (+1,1%), lo que cobra un carpintero por hacer un armario a medida o poner el suelo en casa (las tarifas no han variado en el último año), la tasa de recogida de basura (+0,4%), el dentista (+0,7%) o los peajes (+0,1%), entre decenas de epígrafes más.

No va a suceder en este caso porque precisamente el aceite de oliva es uno de los productos que han bajado, y cuesta exactamente un 2,9% menos que el año pasado. El nuevo precio tiene 'truco': «El año anterior hubo una sequía muy fuerte en Jaén que disparó el precio del aceite, así que esta vez no es que se haya abaratado, es que ha regresado a las cifras habituales».

Además del aceite, los sectores que más descensos han experimentado son los relacionados con objetos del hogar: alfombras y moquetas cuestan hoy un 4,7% menos, un 5,5% la ropa de cama, un 4,2% las cortinas...; y el turismo. «Viajamos más, pero el gasto por persona no ha subido. Eso podría explicar que los hoteles estén más baratos, y los circuitos, y los vuelos... También que probablemente España haya hecho este esfuerzo en el precio, bajándolo, para atraer al nuevo turismo que antes iba a pasar las vacaciones a Grecia, Chipre, Túnez...».

Otro producto que cotiza a la baja, los móviles, un 5,4% más económicos que en enero de 2016. Es la tónica, dice Joseba Barandiarán, de las nuevas tecnologías. «Cuando salió el Smartphone el precio se disparó, pero una vez superada la novedad se abaratan porque se pueden producir de manera casi ilimitada. Sucedió con las teles planas, que al principio costaban mucho y en dos años eran mucho más asequibles porque aunque se demanden en grandes cantidades es fácil atender esa demanda, ya que basta con producir más unidades».

Y esa 'facilidad' en la producción es lo que confiere a los productos un carácter más estable que a los servicios, que son mucho más inflacionistas. «Pongamos el caso de una peluquería de un pueblo que de repente empieza a tener más demanda. Tiene más clientes, así que para atenderles tendrá que contratar a una nueva peluquera, lo que le originará un gasto que, probablemente, repercutirá en el precio». Por cierto, las peluquerías para mujeres han bajado un 0,1% sus tarifas, pero las de hombres y niños se han encarecido... en esa misma proporción.

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