La pareja de modistos.

Victorio y Lucchino pierden la casa natal de Velázquez

08/02/2017 23:37 |0

El juez acepta la dación en pago del taller de los diseñadores para saldar deudas

Los diseñadores sevillanos Victorio y Lucchino han tenido que desprenderse de la casa natal de Velázquez, donde los modistos tenían su emblemático taller-estudio, para poder saldar las millonarias deudas que arrastra su empresa, muy tocada por la crisis. La entrega como dación en pago de este inmueble de dos plantas forma parte del plan de liquidación de la empresa de la pareja, V&L Costura, Diseño y Moda S.A., que instauró en ese céntrico edificio su sede en 1985. Este es el último golpe sufrido por la firma, que en 2012 ya tuvo que despedir a parte de su plantilla y un año después presentó un concurso voluntario de acreedores que se acaba de resolver judicialmente con la entrega de la casa del pintor.

El hogar donde nació Diego de Velázquez (Sevilla, 1599-Madrid, 1660), aunque muy transformado, conserva el encanto de las casas típicas del siglo XVI sevillano, manteniendo las pequeñas proporciones de la época. Una placa en su fachada recuerda el nacimiento del genial artista. La vivienda está rodeada de plazas, conventos e iglesias, en una de ellas, en la cercana parroquia de San Pedro, fue bautizado el pintor.

La casa fue salvada de la demolición en los años 70 del siglo pasado convertida en el Centro de Arte M-11, donde se llevaron a cabo numerosas exposiciones de artistas de vanguardia entre los que se pueden destacar los nombres de Gordillo, Saura, Millares o El Equipo Crónica. Luego fue adquirida por la pareja de modistos para su taller y por ella han pasado modelos de la talla de Laura Sánchez, bailaoras como Cecilia Gómez y lo más granado de la aristocracia, como la duquesa de Alba, buena amiga de José Víctor Rodríguez y Jose Luis Medina, nombre real de Victorio y Lucchino, marca presente en ropa, calzado, lencería, gafas, vestidos de novia, perfumes, bisutería, paraguas, relojes, bolsos...

El inmueble, de unos 700 metros cuadrados, salió a la venta por 9,5 millones de euros antes del concurso de acreedores. Nadie lo compró. Ahora está valorado en 3 millones y tras la subasta previsiblemente se lo quedará el BBVA, que concedió a la empresa un crédito de 3,3 millones en 2003 con la garantía hipotecaria del local.

Las deudas de V&L ascienden a más de 9,1 millones de euros, de las que 5,9 millones corresponden a bancos y proveedores; 2,2 millones a pagos pendientes con la Agencia Tributaria y casi un millón a deudas con la Seguridad Social.

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