Trump: por sus gestos le conocerás

21/03/2017 09:20 |0

No quiso darle la mano a Angela Merkel, pero a Theresa May se la dejó roja tras el apretón. Un experto en comunicación no verbal revela el significado de la gestualidad de un presidente de EEUU «con aires de superiodidad, paternalista, enfadado, distante, solitario...»

A los fotógrafos no se les escapó el detalle de las manos de Theresa May. Los dedos rojos por el apretón de manos de su anfitrión, Donald Trump, en el recibimiento, hace un mes, en la Casa Blanca. Ni el ligero desconcierto de Shinzō Abe, primer ministro japonés, cuando el presidente de Estados Unidos le cubrió la mano con las dos suyas. No confundan con el afecto, ese gesto es «como cuando el jefe te da una palmadita en la espalda, es un 'tic' clarísimo de superioridad, lo que está haciendo es reforzar su jerarquía». La 'lectura' la hace César Toledo, especialista en comunicación no verbal, que analiza en este reportaje el recital de muecas de Trump y les atribuye significado. Obvio el gesto, feo, que tuvo el otro día con Angela Merkel. En el encuentro que ambos mandatarios mantuvieron el pasado viernes en el Despacho Oval la canciller alemana se ofreció a estrecharle la mano para los fotógrafos y Trump no solo ignoró el ofrecimiento, ni la miró.

'Tirones' y 'palmoteos'

Seguro que algo dice el protocolo acerca de los saludos entre presidentes. Habrá una distancia mínima a respetar, una duración del apretón e incluso una intensidad. Y en todo se pasa, por exceso, Donald Trump. «A veces palmotea la mano a su interlocutor, le pone la otra por encima, en un gesto un poco condescendiente, de un paternalismo malo. No es lo mismo que te encuentres con un amigo por la calle y os sujetéis las manos, incluso los antebrazos, en una especie de abrazo no dado, a que lo haga el presidente de Estados Unidos». Así saludó al primer ministro japonés, Shinzō Abe, en el primer encuentro que ambos mandatarios mantuvieron en la Casa Blanca a mediados de febrero. En otra de las imágenes captados por los fotógrafos, se ve a Trump «tirar» de su homólogo japonés. «Es un saludo intimidatorio que, además, puede desestabilizar a la otra persona. Es más agresivo que otra cosa y, con él, trata de mostrar su superioridad». Claro que siempre puedes salir peor parado porque al palmoteo y al tirón, Trump añade una tercera modalidad de saludo, el apretón hasta no dejar que corra la sangre. Lo sufrió la primera ministra británica, Theresa May (se aprecia la rojez en la foto) en el recibimiento que le hizo Trump. Otro gesto que acompaña a las manos: «no mira a los ojos cuando saluda», advierte César Toledo. Es exactamente lo que hizo con Merkel el otro día, ignorar el ofrecimiento de su mano sin mirarla siquiera.

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