La Kultur de Romo es uno de los principales puntos de fricción.

El rechazo de EH Bildu complica la aprobación de las cuentas de Getxo

getxo 16/03/2017 23:51 |0

La coalición, que facilitó a PNV y PSE sacar adelante el presupuesto en 2016, está en contra de los planes del Gobierno local para Romo

La negociación de los presupuestos de Getxo entre el equipo de gobierno (PNV-PSE) y EH Bilduse ha quedado en dique seco. «No han hecho el esfuerzo suficiente por acercar posturas y llegar a un acuerdo», aseguró ayer la portavoz de la coalición soberanista, Nerea Guijarrubia. Si nada evoluciona, presentarán una enmienda a la totalidad a las cuentas y votarán en contra. Todo porque el Ejecutivo local no ha modificado dos cuestiones importantes para EH Bildu, que afectan a Romo y a potenciar el empleo público. «Hemos tratado de crear las condiciones para que la opinión de los vecinos de Romo cuente de forma determinante en el desarrollo futuro de su barrio; en concreto, en el futuro del edificio de la Nagusien Etxea y del euskaltegi».

Pero, según Guijarrubia, la respuesta ha sido negativa en un tema en el que el Gobierno local plantea trasladar estos servicios a la nueva Kultur Etxea. La portavoz soberanista, sin embargo, quiere atender las peticiones de los residentes de una zona en la que se ha creado una plataforma antiderribo de esos viejos edificios. Su petición es que los inmuebles no sean derruidos, que no se permita su deterioro una vez que estén vacíos y que se haga un estudio para adaptar los proyectos y usos futuros planteados por los vecinos de la zona.

La otra cuestión espinosa es la relativa a personal. EH Bildu requirió que se pongan en marcha los concursos públicos para adjudicar las plazas en los organismos autónomos, que son el aula de cultura, el euskaltegi, la residencia y las escuelas de música.

Asuntos «enrocados»

El concejal de la coalición Ibon Rodríguez admitió que los responsables municipales «están muy enrocados en esos asuntos», aunque apuntó que se ha avanzado mucho en materia de vivienda. El caso es que hoy se daría un «no» a unos presupuestos que están «muy alejados de nuestro proyecto». En 2016, EH Bildu se abstuvo en la votación de las cuentas a cambio de que se cumplieran unas exigencias en materia de bonificaciones sociales, incremento de tasas e impuestos según la variación del IPC y aumentar las subvenciones a los grupos culturales y comisiones de fiestas.

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