En el Restaurante Meatzari se preparan para atender de media a 300 comensales al día.

La gran parada de Petronor revolucionará Muskiz durante el próximo mes y medio

08/01/2017 01:16 |0

Hoteles, restaurantes, comercios y taxistas de la localidad calientan ya motores ante la llegada masiva de trabajadores a la refinería

Petronor cuenta ya los días para el inicio de su próxima parada general, la mayor de su historia en horas de trabajo. El lunes 16 la planta de coque, inaugurada en 2013, cesará su actividad por primera vez para realizar trabajos de mantenimiento y mejora. Con ella, tres cuartas partes de la refinería pararán su producción hasta el 28 de febrero y dejarán paso a un aluvión de operarios. Diariamente, además de los 940 empleados que componen la plantilla habitual, por sus puertas pasará un millar de trabajadores adicionales, con algunos picos puntuales de hasta 2.000 personas.

Estas cifras dan pie al optimismo para la economía de Muskiz, especialmente en hostelería, el sector más cercano a la refinería y el primero al que recurren los trabajadores a la hora de comer. «Lo de que se acerca una nueva parada de Petronor es algo que aquí está en el aire. Desde hace un mes y medio se la oye venir», advierte Unai Marín, de la taberna Ortze. En la última gran parada, hace dos años, también se dejaron ver nuevos clientes en su local. «Muchos vienen de fuera, sobre todo de Huelva y Cartagena -Puertollano y Galicia son otros lugares de origen habituales-, aunque donde más lo notan es donde sirven menús del día», afirma. Tanto es así, que varios restaurantes llegan a triplicar el número de comidas diarias.

Con esa previsión, hace varias semanas la refinería mantuvo un encuentro con algunos hosteleros para informarles de cómo se iban a organizar los turnos al mediodía. Habrá tres grandes salidas de trabajadores para comer: a las 12.30, a las 13.30 y a las 14.30 horas. En algunos negocios, como el Restaurante Meatzari, está previsto reforzar la plantilla de la cocina y del comedor para atender a una media de 300 comensales. «Se habla de que esta parada va a ser más fuerte que las anteriores y que los trabajos pueden durar unos 45 días. Mañana empiezan a venir», señala el gerente, Jon Soler. Él no duda en reconocer la importancia de estos trabajos para la economía local.

La pega está en que muchos trabajadores eligen la localidad cántabra de Castro para pernoctar, ya que además de disponer de un mayor número de camas, allí los pisos de alquiler son más baratos. «La cena, los cafés y las copas se las toman allí», enumera Soler. Lo mismo señalan en el bar-restaurante Dados: «Una casa de alquiler aquí igual les cuesta 700 euros y allí se meten cuatro en un piso por 400». Sus empleadas también agradecen el evidente efecto que tiene la parada de Petronor en las comidas, aunque antes era mayor.

Es algo que también remarcan los comerciantes. En la tienda de Azucena Zorita, que incluye une expendeduría de tabaco, están igualmente pendientes del cese de actividad. «Todos lo tenemos muy controlado, aunque ahora ya no vienen en las mismas condiciones que antes . Se dejan menos dinero», argumenta. Eso se vive incluso dentro de la refinería. «La última vez muchos trabajadores se quedaban en la campa comiendo el bocadillo», confirma un trabajador, José Ángel Tellitu. Los bares y comedores confían en que el frío les desanime. En cualquier caso, aunque recurran al bocata, eso también generará cierto impacto. En la panadería Menesa ya notaron hace dos años el efecto. «Tendremos más pan, sobre todo barras pequeñas. Abrimos a las cinco y media de la mañana. La otra vez para las seis ya se nos acercaban los trabajadores», relata Nerea Manterola.

Primeras reservas

Además de mesas y menús, en Muskiz también hay camas. En el Hotel Rural Las Palmeras ya tienen varias habitaciones reservadas gracias a la parada. «A la mayoría de operarios no les pagan el hospedaje y tienen que alquilar pisos en Castro, donde están más baratos», relata Maite de la Serna, una empleada. La zona es ante todo un destino muy habitual para el Camino de Santiago y para turistas que quieren conocer el entorno. «En verano estamos a tope». También al Hotel Palacio Muñatones, cuyo cartel y parking dan a la refinería, han empezado a llegar las reservas de «clientes fieles» que han acudido a otras paradas. «Esto se nota en toda la comarca», argumenta Pedro, un responsable del establecimiento.

Y aunque la mayoría habla en futuro, algunos profesionales ya han empezado a notar sus primeros efectos. «Hay más trajín de diario. Se ve que hay gente que lleva un tiempo preparándolo todo y montando los andamios», razona Fidel Etxaniz, taxista en Muskiz. Además de en Castro, él sitúa los alojamientos más frecuentes para los contratados en Portugalete, Santurtzi y Bilbao. «También tenemos desplazamientos a los aeropuertos, sobre todo de técnicos más especializados, no los de pico y pala», puntualiza.

El transporte es precisamente uno de los temas que preocupa en el Ayuntamiento. Otros años se han habilitado cientos de plazas en la propia refinería y aparcamientos disuasorios junto a la playa de La Arena, con autobuses para acercar a los trabajadores desde allí. «El tráfico es la posible incidencia negativa del cese, por eso pedimos que se pongan todas las medidas posibles para sacar los vehículos del centro», reivindica el alcalde, Borja Liaño, quien por lo demás celebra lo que está por llegar. No solo es bueno para generar riqueza en la hostelería, es bueno que se potencie la industria y estamos encima constantemente para que, en la medida de lo posible, se contraten desempleados», aprovecha.

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