Bosque de acebos.

El acebal de Valgañón, el más extenso de La Rioja

EXCURSIONES 17/03/2017 07:29 |0

Excursión entre los arbustos que forman bosquetes que sirven de refugio a vacas, ovejas, corzos y jabalíes. Visita a las iglesias románicas de Las Tres Fuentes, patrona de Valgañón, y Zorraquín

La Sierra de la Demanda termina en La Pradilla, alto de montaña que separa las villas de Valgañón y Zorraquín de las tierras burgalesas del valle del Ebro. Unos altos solitarios, despejados, herbosos, zona de pastoreo y de caza con unas vistas excepcionales, que cobijan el bosque de acebos (Illex aquifolium), más extenso de toda la Rioja. Es el acebal del Valgañón.

Es una joya forestal, única en La Rioja, que hasta hace unos años se extendía hasta el monte Santa Brígida, sobre el cercano San Vicente del Valle. Un incendio abrasó los acebos de la parte burgalesa.

El acebal riojano no es grande (10 hectáreas en comparación con las 400 que tiene el de Garagüeta en Soria), pero sí importante como biotipo. Es un conjunto arbóreo con algunos ejemplares altos, de hasta diez metros de porte, que forman un pequeño bosquete donde apenas penetra la luz. Alrededor hay otros muchos acebos dispersos. Grandes, pequeños, algunos de tamaño bonsái, todos achaparrados, moldeados por el ramoneo del ganado que mastica sus aceradas hojas.

Subida al acebal

Subir hasta el acebal no es complicado. Hay dos maneras. La montañera y la comodona. La primera comienza en la Iglesia de Nª Señora de Tres Fuentes, románica del siglo XII, famosa por el manantial brota del monte. Un sendero con la pintura del PR comienza en la parte trasera de la iglesia. Remonta la ladera con fuerte pendiente; alcanza el collado de la Dehesa y luego baja a la balsa de Anguta, una aldea abandonada y arruinada –nunca mejor dicho- en la vertiente burgalesa. Está recrecida con un murete de piedra. Junto a ella hay una fuente con pilón parada de vacas y ovejas.

La Dehesa es una pequeña depresión entre lomas rodeada de acebos aislados entre endrinos y rosales. Los brezos invaden el herbazal. Más arriba vemos dos construcciones: una chabola de pastor en mal estado y un corral. Sobre ellas está el núcleo del acebal. Cerrado, sombrío, refugio de vacas y ovejas y plagado de moscas en verano. Estamos en un paraje tranquilo, donde los únicos sonidos son el cencerreo de las vacas y el croar de las ranas cuando el calor aprieta. También hay mastines. Protegen sus rebaños. Nos ladrarán si molestamos a las ovejas.

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