Ricardo Blázquez.

Blázquez reivindica el papel de la Iglesia en el fin del terrorismo

14/02/2017 07:21 |0

Covite envió en enero una carta al presidente de la Conferencia Episcopal en la que criticaba la actitud de la institución eclesiástica con las víctimas de ETA

El cardenal Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal, reivindicó ayer el protagonismo y la contribución de la Iglesia vasca en la «erradicación» del terrorismo y en la «plena pacificación» del País Vasco, al tiempo que se preguntó por qué ETA no ha entregado aún las armas ni ha anunciado su disolución más de cinco años después de abandonar la lucha armada. El prelado abulense, que el próximo 13 de abril cumplirá 75 años y que aprovechará esa fecha para pedir su renuncia formal al Papa, realizó estas consideraciones durante una comparecencia ante los medios de comunicación en Valladolid con motivo del cincuenta aniversario de su ordenación sacerdotal.

Al evocar su larga estancia en Euskadi como obispo de Bilbao, entre 1995 y 2010, Blázquez rememoró el dolor de las víctimas y el hartazgo de una sociedad «que dijo basta» hace dos décadas a raíz del asesinato del concejal del PP de Ermua Miguel Ángel Blanco. Tras referirse al terrorismo como algo «absolutamente rechazable» y de separar su naturaleza y concepto del «nacionalismo e independentismo», recordó la cercanía, «la más íntima posible», que prodigó a los damnificados por los atentados etarras el período que estuvo en la capital vizcaína. Y aludió al dolor y la amargura que le generaron «aquellos días terribles» previos y posteriores a la ejecución de Blanco, cuyo funeral él mismo celebró. «En ningún momento actué en contra de mi conciencia cristiana, sacerdotal y profundamente humana; otra cosa es que mi labor fuera más o menos eficaz, pero eso sólo Dios lo sabe», añadió.

Las declaraciones del arzobispo de Valladolid se producen apenas un mes después de que la Asociación de Víctimas del Terrorismo del País Vasco, Covite, enviara sendas cartas al Vaticano y a la Conferencia Episcopal en las que expresaba su «profunda preocupación» por el contenido del plan de paz diseñado por el Gobierno vasco y en las que pedía la apertura de una investigación para esclarecer el papel de la institución eclesiástica en Euskadi «durante décadas de terror». El contenido de las misivas era similar, pero el mensaje era más crítico en la remitida a Blázquez cuando Covite reprochaba a la Iglesia que permitiera situaciones «dolorosas e indignantes» hacia las familias golpeadas por la banda armada.

Fue a Blázquez a quien recurrió Iñigo Urkullu para que intercediera ante el Vaticano y facilitara un encuentro con el secretario de Estado de la Santa Sede, Pietro Parolin. En aquella reunión, celebrada en enero en Roma, el lehendakari quiso saber de primera mano qué podía hacer la Iglesia para trabajar en favor de una paz «justa y duradera». Esta cita generó sorpresa en la curia de la Iglesia vasca porque se concertó sin su conocimiento, hasta el punto de que Urkullu tuvo que reunirse posteriormente con los obispos de Euskadi para atemperar su malestar.

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