«En Suecia si estornudas tres veces te vas a casa, siempre habrá quien haga tu trabajo»

vascos de altos vuelos 09/01/2017 14:34 |0

Ana San José Kortajarena es diseñadora gráfica y de estampación en H&M. Desde hace dos años vive en Estocolmo y desarrolla su profesión en el departamento textil para niñas del grupo escandinavo

La zona de ropa de niñas de H&M destaca por su alegría, colores vivos y el uso de animales domésticos como temática de muchas de sus prendas. Detrás de todos estos productos está la inspiración de muchas diseñadoras senior de estampación, entre ellas, una vasca. Ana San José Kortajarena entró en el sector de la moda por todo lo alto. De la mano de Inditex pudo arrancar su carrera profesional especializada en diseño gráfico y estampación. Pero desde muy joven tenía una motivación: dar el salto al extranjero. «Siempre me ilusionó trabajar para una marca internacional», confiesa. Ese objetivo le llevó a contactar con H&M para formar parte de su plantilla. Lo logró tras «unas duras entrevistas» y, desde hace casi dos años, su residencia está en Estocolmo, lidiando con las tendencias en el grupo textil sueco.

«Es gente que se siente triste»

Suecia es uno de los países con más calidad de vida. Estudiar o conciliar el trabajo es mucho más fácil allí. Es algo cultural y asumido por sus ciudadanos. Lo corrobora esta vizcaína, que también desvela que los suecos no son tan felices como piensa el resto del mundo. «La falta de luz y el clima afectan al estado anímico. Se quejan del mal tiempo y se sienten tristes». Los inviernos son largos y a las dos del mediodía anochece. Además, las nevadas obligan a lidiar con cadenas y a ir de casa al trabajo, y viceversa. «El año pasado tuvimos una de las peores nevadas en años. La gente hace más planes en familia. Y todo se planifica, no se queda de una hora a otra como en España». El ocio es muy caro, así que todo se hace más de puertas adentro.

Se formó en Bellas Artes en la UPV, pero durante su Erasmus en Brístol se especializó en Ilustración. «Ahí me di cuenta de todas las salidas profesionales que tenía, porque estaban mucho más avanzados que en nuestro país», recuerda. Ese conocimiento le llevó a estudiar dos master en un año, de Diseño Gráfico y Estampación. Dudaba entre qué rama escoger, una de sus profesoras le orientó hacia la moda, más concretamente, a aplicar a ofertas del grupo Inditex. En poco tiempo y tras un sencillo proceso de contratación, San José Kortajarena comenzó unas prácticas de seis meses en la sede central de Bershka en Barcelona.

Ella entró para el departamento de complementos, pero al haber una baja en el de denim, «me propusieron un dos por uno». Esta dualidad le obligaba a relacionarse con dos jefes, con distintos compradores, proveedores... «Tenía que velar por los intereses de todo. Me encargaba del diseño de producto para las dos áreas», explica. Pasado el proceso de prueba le hicieron un contrato indefinido en el departamento de accesorios.

Cuestión de apuestas

Esta formación tan amplia durante dos años y medio en Inditex proporcionó a esta vizcaína una gestión óptima del tiempo, así como «crecer mucho como profesional». Además de acudir a fábricas nacionales de producción, realizaba viajes de investigación a Londres, París y ferias de estampación. Pero como su meta siempre fue vivir una experiencia internacional decidió apostar por su sueño. «Dejé mi trabajó y empecé a echar currículos para muchas marcas internacionales. Incluso decidí mandar una solicitud abierta a H&M con mi experiencia y portfolio». Con mucha ilusión y escasas esperanzas empezó un arduo proceso de selección. «La primera entrevista fue telefónica, luego coordinamos dos entrevistas más en Londres, y ya la última en Estocolmo. Duró unos tres meses».

En un mes comenzó su mudanza a la capital sueca para arrancar un periodo de prueba en el departamento de pijamas y ropa interior de niñas en H&M. Previo a esta contratación tuvo que defender un proyecto en base a estampados para la próxima colección otoño-invierno. A los suecos les encantó: no pasó ni un año antes de que le ofrecieran «un ascenso». Dio el salto a un departamento más importante: el de niñas.

Con un puesto de responsabilidad sobre una área concreta, esta vasca se encarga de asegurar que el concepto de los productos que diseña tengan sentido y sean fieles a la colección, además de hacer un seguimiento de las ventas, la competencia, las pasarelas... La jerarquía laboral no es tan marcada como en España y hay flexibilidad horaria. «Podemos entrar a trabajar en cualquier momento entre las 7 y las 9 de la mañana. Y a partir de ahí, ocho horas. Tú te organizas. Si estornudas tres veces te mandan a casa porque no quieren que nadie se contagie. Si tú faltas siempre habrá alguien que haga tu trabajo. Y si no, no pasa nada».

Los impuestos son altos pero las ayudas sociales cumplen con las expectativas de sus ciudadanos. «Te sientes respaldado por el sistema». El único inconveniente es el clima y la falta de luz, por eso Estocolmo tiene fecha de caducidad para esta vasca.

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