A esto le llaman los daneses un buen plan de domingo.

El secreto de la felicidad de los daneses

08/02/2017 11:37 |0

Lo han desvelado, la fórmula se llama 'hygge' y ya se estudia en una Universidad de Reino Unido. Tiene mucho que ver con las velas, las americanas con coderas, los cojines en el alfeizar de la ventana...

Nunca supimos a qué olían las nubes, pero la felicidad tiene aroma a cera quemada, a café recién hecho, a pan horneado, a leña... Tiene también sabor, a dulce de caramelo y de merengue. Tacto incluso, la de una superficie de madera rugosa. A la escena solo le falta música de fondo, ¿qué tal suena el repiqueteo de la lluvia contra la ventana?

Esta estampa tiene nombre. Uno muy raro, 'hygge' que se pronuncia 'juga'. Una palabra de origen noruego que significa 'bienestar' y que es el secreto de la felicidad de los daneses. Dinamarca lidera los ranking de países más felices del mundo. En la última edición vuelven a ser los primeros, seguidos de suecos, islandeses y noruegos. España ocupa el puesto 37 de 157 países, que cierran por la cola Siria y Burundi. Y el orden no es casual.

En una facultad de Reino Unido se estudia ya el 'hygge' danés y se enseña a los alumnos cómo disfrutar de las pequeñas cosas, porque de eso se trata, básicamente. Si no lo utilizan de libro de cabecera deberían incluirlo en el temario porque Meik Wiking, director del Instituto para la Búsqueda de la Felicidad de Copenhague, ha detallado en un volumen de casi 300 páginas la fórmula de la sonrisa danesa. El libro se titula 'Hygge, la felicidad de las pequeñas cosas' (Libros Cúpula) y ya es un 'best seller' en catorce países.

En Dinamarca queman seis kilos de cera al año por habitante y solo consumen tres kilos de bacon

El manual empieza por las velas. Y cuenta que en danés la palabra 'aguafiestas' se traduce como 'el que apaga las velas'. Mala cosa es un país que consume 6 kilos de cera al año frente a solo tres kilos de bacon, por poner un ejemplo gráfico. Los candelabros están casi siempre encendidos en los hogares, para dar luz y calor, y solo un 4% de la población dice no recurrir a las velas para crear ambiente en casa. Por cierto, velas sin perfume.

«En España sois relativamente felices»

El 'cálculo' lo hace Meik Wiking... con hechos objetivos. «Ocupáis el puesto 37 de 157 países en el World Happiness Report, así que sí, los españoles sois relativamente felices». Wiking es un estudioso de la felicidad y dice que aunque no tiene género y hombres y mujeres gastan las mismas sonrisas más o menos, hay países donde sí se aprecia esa brecha. «En Italia ellos son más felices que ellas», aunque la auténtica referencia son los países nórdicos, que siempre lideran el listado, especialmente Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia e Islandia. Por eso cuando se les pregunta a sus ciudadanos qué es para ellos un domingo feliz no lo tienen ni que pensar, se les ocurren varias alternativas. Lo comprobamos con Meik Wiking: «Soy un tipo bastante normal, me gusta jugar un partido de tenis con los amigos, a ser posible que gane yo (risas), luego un aperitivo, una excursión a la playa cuando hace bueno, y una cena con mi novia».

Fuego para contrarrestar la lluvia, ya que en Dinamarca llueve 179 días al año. Pero ellos sí que cumple con eso de a mal tiempo buena cara porque el invierno, largo y duro, favorece las reuniones en casa, el espacio donde más se practica el 'hygge'. Confiesa el autor del libro que su lugar favorito es el alfeizar de la ventana, lo suficientemente ancho como para sentarse a leer, a ver llover o a tomarse un chocolate caliente. La clave, dice, es hacerlo un espacio acogedor. Cálido, como el de los hogares con chimenea... o los bares. «Enfrente de mi casa hay una cafetería en la que hacen un café malísimo que encima cuesta 5 euros. Aún sí, a veces voy, porque tienen chimenea». La tienen el 30% de las viviendas en Dinamarca, frente a solo el 3,5% en Reino Unido.

Leña, velas, cojines y mantas por todos lados, calcetines de lana... Son algunas claves del 'hygge', que tiene hasta un decálogo de ropa: fulares al cuello, jerseys amplios, americanas con coderas... prendas cómodas que contribuyan a esa sensación de bienestar doméstico.

Es algo que entra por los sentidos... y también tiene sabor. Los practicantes del 'hygge' son golosos por naturaleza. Lo son e general los daneses, donde se consume una media de 8,2 kilos de dulce por persona y año, exactamente el doble que la media europea. Con las tartas a la cabeza de los postres. «Cuando vienen clientes a la oficina siempre tenemos tartas y pasteles porque aportan un ambiente distendido a cualquier reunión de negocios», explica Meik Wiking. Y enumera una serie de dulces alternativas, desde los 'caracoles' al 'ojo malo del panadero'. El café y el té también tienen mucho peso en la filosofía 'hygge'... y las sopas. «En invierno es habitual celebrar en las casas el 'día de la sopa'. Se trata de invitar a amigos y que cada uno traiga ingredientes para preparar una sopa distinta. Yo suelo hacer sopa de calabaza y jengibre, que va muy bien con un poco de nata fresca». Completa la receta el pan casero. «El olor del pan recién horneado es sin duda 'hygge'».

El 30% de los hogares tiene chimenea y el 45% de la gente usa la bici como medio de transporte

Pero el disfrute de las cosas pequeñas trasciende las paredes del hogar. Por cierto, espacios bien amplios, ya que la media de metros cuadrados de piso por habitante en Dinamarca es de 51, frente a los 38 de Francia, por ejemplo.

Fuera de casa una de las actividades favoritas de estos felices ciudadanos es andar en bici y el 45% de la gente la usa como medio de transporte. Los picnics en la playa, las barbacoas, los juegos de mesa y las partidas de petanca ocupan también un lugar preferente entre las actividades de ocio en Dinamarca. Y una propuesta para compartir incluso con desconocidos, una costumbre a importar: montar una pequeña biblioteca en la escalera del edificio. «Una forma económica y sostenible de hacer más acogedores los espacios comunes es colocar una estantería o apartador rústico en el descansillo para que los vecinos vayan dejando ahí libros que ya hayan leído». Las críticas (de los libros), en las reuniones de la comunidad.

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