Los secuestros virtuales regresan a Euskadi: cinco casos en una sola tarde

16/02/2017 09:43 |0

Cuatro de estos hechos delictivos se produjeron en Bizkaia y el quinto en Gipuzkoa, aunque en ninguno de los casos los extorsionadores lograron su objetivo

La Ertzaintza alertó ayer de una posible oleada de secuestros virtuales en Euskadi tras haber confirmado la existencia de al menos cinco casos en la tarde de este miércoles. El intento de extorsión se produce a través de llamadas telefónicas a personas a las que se les solicita un rescate por el falso secuestro de un familiar próximo a cambio de su liberación.

La primera comunicación la recibió, hacia las tres de la tarde, un particular domiciliado en Gipuzkoa, y en los minutos posteriores se produjeron otras cuatro del mismo tipo, todas ellas en Bizkaia. En concreto, en los municipios que dependen de la macrocomisaría de la Policía autónoma en Erandio.

Las llamadas extorsionadoras fueron similares: en todos los casos estaban dirigidas a teléfonos fijos y se anunciaba el secuestro de una hija a las personas que atendían al otro lado de la línea. La Ertzaintza explicó que en una de ellas se ha reclamado el pago de 5.000 euros para conseguir la puesta en libertad de la joven y el comunicante añadió que, si no eran atendidas sus exigencias, los familiares deberían atenerse a las consecuencias.

Un grupo de la Policía vasca especializado en la persecución de estos delitos iniciaron las pertinentes investigaciones, que permitieron averiguar que alguna de estas llamadas procedería de un teléfono radicado en un país sudamericano.

Qué hacer ante un llamada

La Ertzaintza explicó a través de un comunicado que ante una llamada de este tipo hay que mantener la calma e intentar verificar la situación real de la persona supuestamente secuestrada (un hijo o una hija, o aquella que el comunicante nos diga), comprobando que se encuentra en el lugar en el que debería estar en ese momento: colegio, trabajo, domicilio, etc. La Policía vasca recuerda que resulta fundamental que «el miedo no bloquee nuestra capacidad para analizar la situación y para actuar racionalmente; en todo momento debemos manejar la premisa de que la situación pude no ser real y tratarse de un fraude».

Asimismo, asegura que no hay que acceder al pago de la cantidad solicitada y, por el contrario, aconsejan ponerse en contacto de modo inmediato con la Ertzaintza, a través del teléfono 112, para que realicen las comprobaciones necesarias sobre el paradero real de la persona supuestamente secuestrada y para que lleven adelante las indagaciones que permitan localizar y detener a los delincuentes. «Hay que mantener la calma y tener presente que una imposibilidad puntual de contactar con la persona supuestamente secuestrada puede deberse en realidad a que ésta se encuentre en una zona sin cobertura o donde no pueda tener encendido su teléfono móvil (colegio, universidad, cine etc.)», explicó la Policía vasca.

Desde la Sección Central de Investigación Criminal se hace hincapié en la necesidad de denunciar este tipo de hechos, pues es la única manera de identificar a los autores para que sucesos similares no vuelvan a repetirse en el futuro.

'Modus operandi'

El 'modus operandi', con pequeñas alteraciones, se repite en todos los casos conocidos de secuestros virtuales: la víctima recibe una llamada desde un teléfono con número oculto o desconocido. El supuesto secuestrador hace saber a la víctima que tiene retenida a una persona cercana y que en el caso de que no siga sus indicaciones, acabará con su vida o le causará algún daño físico importante.

El secuestrador exige el pago de una cantidad económica - que habitualmente oscila entre los 350 y los 5.000 euros - la cual deben abonar por transferencia de manera inmediata a través de un locutorio. Esta premura en el tiempo es la clave de la situación, pues persigue que las víctimas, por efecto del miedo, no tengan tiempo de comprobar la veracidad de la situación y consumen el pago, llevando a cabo la transferencia exigida.

Para mantener la tensión, los extorsionadores utilizan distintas artimañas; en ocasiones requieren que la víctima no corte la llamada para, de ese modo, evitar que pueda ponerse en contacto con el supuesto secuestrado y percatarse del engaño.

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