La configuración de la casa cambia con una voz, un gesto o a través del móvil.

Mi casa es un robot

20/03/2017 22:10 |0

El vasco Hasier Larrea investiga en Boston y ha diseñado una vivienda «con superpoderes» que se adapta a sus habitantes. La revista 'Forbes' cree que está reinventando la industria del mueble

Hasier Larrea es el fundador de Ori (que deriva su nombre de origami), un sistema robótico, flexible, de mobiliario para apartamentos pequeños. Su diseño permite una serie de configuraciones, hacer que un dormitorio se convierta en una oficina o una sala de estar y empezar de nuevo, todo controlado desde un panel de mando". Esta breve descripción no proviene de cualquier parte. Procede, ni más ni menos, que de 'Forbes', la revista estadounidense famosa por publicar listados de todo tipo, que ha incluido a Hasier en la lista de los treinta ingenieros de menos de 30 años que están reinventando la industria.

Es todo un logro para un vasco que hace seis años, tras concluir sus estudios en la Escuela de Ingenieros de la Universidad de Navarra en San Sebastián (Tecnun), viajó a Estados Unidos para elaborar su proyecto de fin de carrera. Comenzó a investigar en Boston, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), al que llegó con una frase en la cabeza. «La gente siempre vincula la ingeniería con los coches y la arquitectura con hacer edificios». Quizá fuera posible unir esos dos mundos y llevarlos literalmente a casa.

Paredes con músculos

Ningún lugar mejor para lograrlo que el MIT, donde Hasier, de 28 años, reside en la actualidad y donde descubrió las bondades de un entorno en el que «hay un estímulo creativo muy radical». «Hay gente de todas partes y de disciplinas muy diferentes pero interconectadas que están haciendo cosas que pueden cambiar el mundo», explica. Junto a un equipo de ingenieros al que se sumó más tarde el también donostiarra Iván Fernández de Casadevante, Hasier se lanzó a la tarea de diseñar el hogar del futuro, un lugar que sea capaz de adaptarse a las personas que lo habitan. Creó así lo que llama «muebles con superpoderes», que cambian de configuración con un gesto, un botón o con la voz y modifican en segundos el aspecto de una vivienda. «Un mismo apartamento de treinta metros cuadrados puede ser un dormitorio y un salón, o solo una sala, un despacho, o un vestidor», afirma.

La vivienda cambia su fisonomía gracias a una pared móvil central, una especie de mueble robotizado en cuyo interior se integran armarios, camas y mesas que asoman al exterior a gusto del usuario. «Vamos a darle músculo a los muebles y paredes para que se puedan transformar de manera simple, sin esfuerzo, y también vamos a hacer que esos espacios tengan cerebro, que el mobiliario pueda conversar con las paredes».

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