Los servicios de emergencia extrajeron el coche accidentado con los dos jóvenes fallecidos en sus interior con la ayuda de una grúa.

El conductor se puso nervioso al ver a la Guardia Civil y aceleró en vez de frenar

laredo 13/02/2017 16:57 |0

Mueren dos jóvenes de 17 y 18 años al caer el agua el coche con el que practicaban. Un tercer ocupante del vehículo y dueño del mismo consiguió salir del turismo

Dos vecinos de Laredo, Dámaso Sebastián Aparicio, de 17 años, y Rubén Fernández Álvarez, de 18, fallecieron en la madrugada de ayer ahogados al caer su coche al agua sobre la zona de pantalanes del puerto deportivo, mientras que un tercer ocupante, Mario V. B, de 19 años, consiguió salir del vehículo por sus propios medios. El joven fue trasladado con hipotermia al hospital y, posteriormente, detenido y puesto en libertad con cargos por la Guardia Civil, como «cooperador necesario en un delito de doble homicidio por imprudencia». Según señalaron fuentes de la investigación a este periódico, el joven que ha sobrevivido estaba enseñando a conducir a uno de los dos fallecidos, que no tenía carné, momentos antes de producirse el fatal desenlace.

El accidente se produjo al filo de la una de la madrugada. Al parecer, Mario había acabado su turno como repartidor de pizzas cuando se encontró a sus dos amigos y acordaron dar unas clases de conducir. Entonces los tres jóvenes se acercaron con el vehículo, un ‘Fiat Bravo’, al espigón que delimita el puerto deportivo y el pesquero.

Mario se pasó al asiento del copiloto y Dámaso se puso al volante. Cuando estaban practicando por esa zona, se percataron de la presencia de una patrulla de la Guardia Civil. Dámaso se puso nervioso y, en lugar de pisar el freno, aceleró, lo que provocó que el vehículo se precipitase al agua. En el momento de producirse el incidente había marea baja, por lo que el turismo cayó unos cuatro metros hasta la lámina de agua y se sumergió aproximadamente seis metros más. Quedó encallado sobre el techo, en el lodo del fondo marino.

Momentos de «pánico»

Mario declaró ante la Guardia Civil que los tres vivieron momentos de «pánico», al intentar salir del coche tras caer al mar. Él pudo abandonar el vehículo por una de las dos ventanas delanteras, que aparecieron abiertas cuando se extrajo el coche, pero sus dos amigos no tuvieron esa misma suerte.

Dos pescadores que estaban en el lugar se percataron de lo ocurrido e inmediatamente alertaron a la Guardia civil que patrullaba por la zona. Los agentes, a su vez, informaron al Centro de Atención a Emergencias 112 del Gobierno de Cantabria. A la espera de que acudiera al lugar del accidente el dispositivo de emergencias, dos pescadores que estaban en la zona ayudaron a salir al joven que pudo salvar su vida. El muchacho volvió a sumergirse en el agua junto a uno de los guardias civiles con la intención de poder sacar a flote a sus dos amigos. Pero tuvieron que renunciar a ese intento de rescate, ya que el vehículo estaba sumergido a mucha profundidad y la temperatura del agua rondaba los siete grados, razón por la que se hacía imposible permanecer en el mar.

Hasta el lugar de la tragedia se desplazaron bomberos del parque de Laredo, Policía Local, 061, los servicios sanitarios de urgencias de la villa, una embarcación de Salvamento Marítimo, y otra de la Cruz Roja con buzos, junto con el grupo de apoyo psicosocial de esta entidad.

Rescate

Tres bomberos, ya con trajes de neopreno, se arrojaron al agua, pero no pudieron acceder al coche debido a la profundidad a la que se encontraba. Finalmente, fueron los buzos de Cruz Roja los que, con botellas de oxígeno, consiguieron descender hasta el turismo siniestrado. Tras varias horas de maniobras, el coche fue extraído del agua con la ayuda de los buceadores y una grúa de grandes dimensiones. Una vez en tierra, los efectivos del 112 sacaron los cadáveres de las dos víctimas.

Una vez que el joven que sobrevivió fue atendido y dado de alta en el centro hospitalario pejino, fue detenido por la Guardia Civil como «cooperador necesario en un delito de doble homicidio por imprudencia». Acompañado por su padre, y tras requerir la presencia de su abogado prestó declaración, y fue puesto en libertad con cargos a la espera de que pase a disposición judicial.

Fuentes de la investigación señalaron que el joven superviviente y uno de los testigos presenciales coincidieron en el relato de los hechos.

Uno de los pescadores que ayudó a salir del agua a Mario, se mostraba indignado momentos después del accidente ante la «falta de medios» de los efectivos del parque de Bomberos y la Cruz Roja de Laredo. «Si se hubieran dado las cosas como deberían, se habrían salvado todos», lamentó Javier Rupert, vecino de Llodio, que se encontraba con un amigo muy cerca del accidente.

Este pescador criticó que los bomberos que se lanzaron al agua «lo hicieron sin bombonas, aletas, ni plomos». «No entiendo cómo en un municipio costero como Laredo los bomberos carecen del equipo adecuado para sumergirse. Pero lo peor es que nos dijeran que Cruz Roja no estaba operativa los fines de semana y festivos».

El director del parque pejino, Antonio Hernández, defendió la actuación de sus compañeros y explicó que el problema fue que «la presión que el agua ha ejercido sobre los cristales de la parte trasera -donde se quedaron atrapados los dos fallecidos- ha impedido sacarlos, por lo que hubo que recurrir a una grúa». «Cuando los jóvenes han caído al agua con una temperatura media de siete grados, ¿iban a aguantar cinco minutos en apnea?», señaló, al tiempo que dijo que los bomberos tardaron cinco minutos en llegar.

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