Narcotráfico, abuso de menores, ¿homicidios?... Así actuaba el temido 'rey de Magaluf'

13/03/2017 07:15 |0

Tolo Cursach, el mayor empresario de ocio de Mallorca, permanece en prisión como resultado de una investigación judicial que le acusa, entre otros delitos, de urdir una gigantesca trama de corrupción que salpica a mandos policiales y funcionarios municipales

Su nombre era temido por los hosteleros de la zona a los que amedrentaba con todo tipo de terribles amenazas para que les vendiera el negocio. No hablamos de Al Capone, si no de Bartolomé, 'Tolo', Cursach. El dueño de las mayores discotecas de Mallorca está presuntamente involucrado en una trama de corrupción en torno a la Policía Local de Palma, por lo que el juez que investiga el caso ha ordenado su ingreso provisional en prisión sin fianza. A medida que avanzan las pesquisas judiciales se van dando detalles sobre su 'modus operandi' que incluirían numerosos delitos como narcotráfico, corrupción de menores e incluso homicidio. Y es que la historia del 'rey de Magaluf', al que el magistrado considera el cabecilla de «una organización criminal pseudomafiosa», podría servir perfectamente de argumento para una serie de Netflix.

'Tolo' Cursach fue detenido el pasado martes por orden del juez de instrucción 12 de la capital balear atendiendo a las medidas cautelares solicitadas por el fiscal del caso, Miguel Ángel Subirán. Además del conocido en toda la isla como el 'rey de Magaluf', también ha terminado entre rejas Bartolomé Sbert, uno de sus lugartenientes, mientras que otro de ellos, Antoni Bergas, ha quedado en libertad con cargos, con la obligación de comparecer cada lunes ante el juzgado. A todos ellos se les imputan delitos de cohecho, extorsión, amenazas, coacciones, uso de información privilegiada, pertenencia a organización criminal, contra la hacienda pública, tráfico de influencias, homicidio, corrupción de menores, delito contra los trabajadores, falsedad documental, estafa procesal, aportación de documentos falsos en juicio, tenencia ilícita de armas y narcotráfico, entre otros. La lista parece interminable.

El Grupo Cursach es propietario de las discotecas Tito's y Pachá en Palma, de la macrosala BCM de Magaluf (Calvià), del complejo de cervecería-discoteca Megapark, de la Playa de Palma, y de otro local de baile en esta última zona turística. Además, posee gimnasios, restaurantes y hoteles. Todo un imperio construido con los cimientos de la extorsión, la amenaza y la coacción, tal y como va revelando la investigación sobre las actividades delictivas de lo que parece ser un gangster del siglo XXI bajo la apariencia de un venerable anciano.

Masacrados a inspecciones

De hecho, el juez considera que el mayor empresario de ocio nocturno de la isla compró la lealtad de varios mandos de la Policía Local de Palma y Calvià, a los que controlaba a placer, para perseguir sistemáticamente a la competencia a través de inspecciones que casi siempre terminaban en onerosas multas con el objetivo de quedarse con sus negocios con total impunidad. Asimismo, se le acusa de doblar el sueldo a los agentes para que dieran palizas a trabajadores extranjeros de los locales ajenos, los detuvieran y denunciaran para que fueran expulsados del país. Todo ello provocaba que, al final, los propietarios de estos locales terminaran vendiéndolos a Cursach a precio de saldo.

Aparte de deshacerse de la competencia, los policías hacían todo lo posible para protegerle a cambio de dar trabajo a sus familiares o hacer negocios particulares con él como organizar la seguridad de sus locales, además de agasajarles con dinero, alcohol, comidas en su finca particular y pases gratuitos en el gimnasio del grupo empresarial. Según aparece reflejado en el sumario, incluso un agente fue abroncado por el entonces comisario Joan Miquel Mut por realizar la inspección a uno de los negocios de Cursach en un día diferente al que le habían indicado inicialmente sus superiores, por lo que tuvo que modificar su atestado. Y todo ello en presencia de Sbert.

Pagos y prebendas

La Justicia está investigando esta presunta trama de corrupción que demostraría el enorme poder que el 'rey de Magaluf' ejercía en diversos estamentos, instituciones, organismos e incluso en partidos políticos. En ese sentido, funcionarios del Ayuntamiento de Palma también recibían todo tipo de prebendas para que avisaran de las inspecciones municipales a sus negocios. El juez considera que «se habría venido corrompiendo a empleados públicos o autoridades de diversas instituciones, con pagos en especie en forma de dádivas». Como ejemplo de este trato de favor, se recuerda que logró en un mes la licencia que los anteriores propietarios de la discoteca Pachá, adquirida a precio de saldo tras amenazas y engaños, no habían podido obtener en 16 años.

El empresario Bruno Da Silva fue uno de los objetivos del 'rey de Magaluf'

. ATLAS

Pero además de toda esta larga lista de delitos, a Cursach también se le investiga por la muerte en circunstancias sospechosas de un hombre que trabajaba como guarda en una finca de su propiedad y que podría haber aportado información incriminatoria sobre su jefe. El empleado, que era toxicómano, falleció de una sobredosis por las drogas suministradas por el empresario «hasta que muriera», según consta en el auto de ingreso en prisión dictado por el juez. Al parecer, la víctima tenía en su poder varias fotografías pedófilas que mostraban a Cursach realizando tocamientos a menores, alguno medio desnudo, en lo que parecía ser «un auténtico seguro de vida», según ha declarado un amigo del fallecido.

«A este enfermo inféctalo»

Como el hombre desoía las constantes peticiones de Tolo Sbert para que devolviera las fotografías a su dueño tras hallarlas en una caja en la misma finca en la que trabajaba, el empresario ordenó, según este testigo, que le suministraran droga con frases como «a éste dale medicina» o «a este enfermo inféctalo». El auto considera que la muerte de esta persona puede estar relacionada con este hecho y no se descarta la implicación de Cursach en un suceso similar ocurrido con anterioridad en el que otro trabajador suyo perdió la vida también por una sobredosis.

De hecho, «infectar» a sus trabajadores con droga parece ser una práctica habitual en el caso de Cursach, ya que considera que les «ayuda a aguantar mejor las jornadas de trabajo», tal y como aseguran varios testigos. En ese sentido, además de jefe actúa como su camello, ya que el empresario, según varios testigos, llevaba ejerciendo de narcotraficante desde hacía muchos años en la isla con Sbert como responsable de este área del negocio cuyos beneficios se entregaban en las oficinas del 'rey de Magaluf' situadas en el Polígono Can Valero.

Es más, los propios relaciones públicas de BCM, una de sus macrodiscotecas, ofrecen a sus clientes las sustancias estupefacientes junto a las entradas para acceder a local como si fueran invitaciones a beber un chupito, tal y como aseguran los testigos judiciales. «Una venta de drogas desmedida», sobre todo durante los meses de verano, que parece casi imposible que pudiera pasar inadvertida para las autoridades en lo que se perfila como una trama de corrupción de consecuencias todavía inimaginables. Por lo que parece, 'el rey de Magaluf' contaba con una legión de fieles súbditos que hacían todo lo que quería. Aunque eso supusiera ir en contra de la ley.

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