Edificio de la calle Federico Keller donde se desprendieron varias galerías a causa del vendaval.

Los vecinos de Federico Keller ya habían aprobado obras de mejora en el edificio

miranda de ebro 13/02/2017 23:35 |0

Los propietarios del bloque del que se desprendieron varias galerías tienen previsto poner barandilla en los balcones, retejar y renovar los canalones

Se quedaron fuera de la ayudas del ARCH por no lograr acceder a un crédito bancario con el que hacer frente al pago de las obras de rehabilitación del inmueble hasta que recibieran la ayuda de 140.000 euros aprobada por el Ayuntamiento en el marco de ese plan de mejora de las viviendas del Casco Histórico. Los propietarios de las viviendas del edificio de la calle Federico Keller del que el pasado domingo se desprendieron parte de sus galerías tampoco podían hacer frente al desembolso. Así que el inmueble se quedó sin rehabilitar.

Pero conscientes de las deficiencias del edificio, la pasada semana varios de los propietarios habían acordado intervenir para retejar y renovar los canalones, con el objetivo de eliminar las goteras que afectaban a los pisos superiores y, al mismo tiempo, sustituir las galerías por balcones simples. Un proyecto que ahora deberán ejecutar con carácter de urgencia tras las consecuencias del temporal de viento que el domingo arrancó parte de la fachada.

En principio, confían en que la empresa con la que han contactado pueda empezar a ejecutar las obras esta misma semana. Al menos las de la pared que da al río. Para ello confían también en que desde el Consistorio se les agilice todo lo posible la concesión de la licencia teniendo en cuenta el carácter urgente de la intervención. Y es que aunque ayer por la mañana se retiraron algunos elementos que se mantenían en la fachada, aún quedan varios travesaños sobre los que apoyaban las galerías y una estructura completa en uno de los terceros pisos.

El viento, que el domingo alcanzó sobre las 20.30 horas ráfagas de hasta 72 kilómetros por horas según la Aemet, entró por algunas ventanas abiertas en un piso deshabitado en la última planta –que en su día estuvo ocupado y en el que se produjo un incendio– que actuó como embudo hasta que el aire encontró una salida por la balconada que acabó cediendo y cayendo, arrastrando también la estructura del segundo. Una vivienda en la que Ariel, su propietario, veía la tele con sus hijos. Niños que ayer se encontraban en casa de su abuela. «Se asustaron muchísimo. Pensábamos que se nos caía el techo porque el tejado también tiene problemas. Así no podemos estar aquí. No nos podemos quedar», explicó. Él ayer esperaba la visita del cristalero para reponer las piezas rotas en algunas ventanas.

También otra vecina mayor que reside en el primero se había marchado con un familiar. Además, hay pisos que llevan años vacíos. De hecho, el administrador calcula que hace una década que intenta contactar con otro titular. Los bancos también figuran entre los propietarios, uno porque es propietario de un local en el que tuvo abierta una sucursal y otro porque, al parecer, en su día embargó uno de los pisos por impago de la hipoteca.

Revisar el inmueble

Junto a los bomberos, también pasaron por el inmueble en la mañana de ayer técnicos municipales que analizaron la situación del edificio y tomaron imágenes de distintas zonas. Los vecinos también dedicaron buena parte de la mañana a limpiar y retirar restos de los desprendimientos de los dos balcones derribados a consecuencia del viento y los otros tres que, de forma controlada, tiraron los efectivos de emergencia, para evitar riesgos.

La presencia del servicio contraincendios también fue requerida para retirar una árbol caído en la N-1, a la altura de los almacenes Fertiberia, y otro en el cruce de Los Corrales con el camino de San Juan del Monte. El conservatorio fue otro lugar al que se desplazaron para revisar una chapa que se encontraba suelta por la fachada de la calle Romanceros. La retirada de cascotes ocasionaron varias intervenciones más.

Por otro lado, la caída de un árbol en la vía ferroviaria entre la localidad guipuzcoana de Zegama y la navarra de Alsasua provocó en la mañana de ayer el corte de la línea, obligando a los pasajeros de trenes de largo recorrido que atraviesan la estación de Miranda a llegar en autobuses hasta la ciudad para continuar su viaje desde aquí ya en convoyes ferroviarios. Ese fue el caso de los pasajeros del Alvia que une Madrid e Irún así como el Intercity con destino a A Coruña.

Fue sobre las 7.50 cuando Adif recibió el avisado de la falta de tensión eléctrica a consecuencia de la caída de un árbol derribado por el viento y que estaba cruzado en la vía de la línea que une Madrid e Irún. Hasta el lugar se trasladaron varios equipos de electrificación para comprobar si había daños en la catenaria.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Noticias relacionadas

Lo más

COMENTARIOS

©ELCORREO

Utilizamos “cookies” propias y de terceros para elaborar información estadística y mostrarle publicidad, contenidos y servicios personalizados a través del análisis de su navegación. Si continúa navegando acepta su uso. Más información y cambio de configuración..

x